Realmente existe una controversia sobre el origen de la pasta, se han realizado una serie de investigaciones para determinar si fue Marco Polo quien llevó la pasta de Italia a China o viceversa, sin embargo recientes estudios indican que desde tiempos de los etruscos, se consumía una especie de espagueti y que los romanos desarrollaron m·quinas para elaborar pasta y lasaña.

Los chinos aportaron algunas técnicas para rellenar la pasta con diferentes ingredientes. Marco Polo fue el primero en importar del reino de Kublai Khan una nueva tecnología para "hacer pasta" que completó los conocimientos que ya existían en Italia. Sin embargo, hasta nuestros días, Italia sigue siendo el país por excelencia en la elaboración y preparación de pasta.

En México esta industria ha tenido gran auge debido a que representa una alternativa alimenticia, de fácil acceso y gran valor nutricional.


¿De que están hechas las pastas?


Hoy en día, la mayor parte de la producción de pasta mexicana se elabora con sémola de trigos cristalinos (durum), en vez de harina blanca de trigo y huevo, por lo que su calidad ya es equiparable a la calidad de la pasta italiana.

Estas pastas, elaboradas con sémola de trigos cristalinos, se pueden reforzar con vitaminas como la niacina, vitamina B6, riboflavina, vitaminas A, E, B1 o tiamina.

Es importante recalcar que solamente las pastas elaboradas con durum pueden ostentar el nombre de pasta.

En México se cuenta con una amplia producción del llamado desert durum (durum del desierto) que asciende a 800,000 toneladas anuales y de las cuales tan sólo se utilizan 400,000 toneladas para la elaboración de pasta. Esta sémola de trigos cristalinos proviene de los sembradíos del norte del país, particularmente de Sonora, donde las cualidades climáticas son idóneas para cultivar este tipo de trigo.

El llamado "durum del desierto" se distingue de otros trigos por la textura que adquiere durante el proceso de molienda. El trigo adquiere un color amarillento, por lo que tambiÈn se le conoce como "·mbar durum". La sémola posee una textura arenosa y granulada como el azcar, muy diferente a la textura de las harinas de trigo.

La pasta hecha a base de "ámbar durum" es un alimento muy nutritivo, ya que cuenta con un contenido proteínico arriba del 12% y posee seis de los aminoácidos más importantes para el cuerpo. Además, la sémola de trigos cristalinos contiene vitaminas de origen natural, fibra y carotenoides que son valiosos antioxidantes contra el cáncer. La pasta hecha a base de durum del desierto ha sido un avance reciente en el país, ya que tan sólo hace media década, no existÌan los molinos requeridos para procesar este tipo de trigo y lograr la producción de la sémola de trigos cristalinos.