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La pasta se distingue por ser un alimento armonioso y fácil de preparar. Para disfrutar de las ventajas nutritivas de la pasta, basta con tener una olla con agua para preparar y combinarla con cualquier ingrediente que se tenga a la mano

A la vez, la pasta es reconocida por su habilidad de enriquecer una amplia variedad de platillos caseros. Su sencilla preparación y la diversidad de alimentos que puede acomodar hacen de la pasta un festÌn diario de sabores y combinaciones al alcance de la cocina familiar mexicana.

Un buen comienzo . . .



En cocer bien la pasta se gana la mitad de la batalla. Tomando el espagueti, por ejemplo, este debe de colocarse en una olla alta con mucha agua. Si el recipiente no es lo suficientemente grande, la pasta se pegará al fondo, ya que ésta absorbe mucha agua.
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1. Primero el agua se debe de hervir a fuego alto hasta que el agua llegue a plena ebullición. No se apresure a meter la pasta antes de que el agua llegue a un vigoroso hervor. De otra manera, la pasta adquirir· una consistencia aguada, en vez de firme y compacta.

2. En pleno hervor, primero agregue sal. La porción aconsejable es 1 cucharadita por cada 100 gramos de pasta, y por cada litro de agua.

3. Ahora introduzca la pasta. Al introducir la pasta la ebullición perder· fuerza, por lo que se recomienda subir la intensidad del fuego para recuperar el hervor con rapidez. Al mismo tiempo, es necesario darle vueltas a la pasta desde que se sumerge y luego regularmente (cada dos minutos), con una cuchara de madera, para mantenerla en movimiento y asegurarse que no se pegue.

4. Vigile su pasta cuidadosamente y no deje la cocina durante este breve lapso, ya que uno o dos minutos de diferencia podrían ser la diferencia entre una gran pasta y una pasta aguada. El tiempo de cocción varía según la calidad y grosor de la pasta, la altitud del lugar y otras circunstancias, por lo que sólo la práctica le dará el ajuste exacto para su cocina.

 

Dando vida a la pasta . . .


La manera de cerciorarse que su pasta haya llegado al punto óptimo es sacar una tira de pasta de la olla y romperla de dos. Si se observa un punto blancuzco en el interior, entonces su pasta a quedado al dente.

Los napolitanos, que son los maestros culinarios en cocinar pasta, dicen que debe de quedar con el alma dentro, o sea ligeramente cruda en su interior.

1. Una vez hecha esta prueba se debe de drenar la olla y escurrir la pasta con un colador de rejilla, sin pasarla por agua frÌa, excepto en la preparación de ensaladas de pasta o platos fríos de verano.

La pasta se debe cocer al dente porque si permanece en agua caliente por más tiempo, pierde su consistencia ideal, rechaza los condimentos y pierde su habilidad de integrarse a la sazón de un platillo.

2. La sazón es lo que permite moldear, acomodar y elevar la experiencia culinaria que la pasta puede lograr. Los condimentos más apropiados son:


Aceites y mantequillas.-
La pasta admite todo tipo de aceite y grasa. El más indicado es el aceite de oliva virgen porque es el único aceite natural. Además, es rico en vitamina A, C, E, y es sumamente sabroso y aromático. Por su popularidad, el aceite de maíz también se acopla bien a la pasta y otros ingredientes.

La mantequilla también es muy utilizada, ya que es insustituible en la preparación de salsas blancas con quesos frescos o fundidos, o como base para otros platillos. La mejor mantequilla es la fresca pasteurizada porque es muy nutritiva; contiene calcio, hierro, fósforo y vitaminas A y D. Pero debe emplearse con moderación, dado su alto índice de colesterol.


Hortalizas para sazonar.-
Toda sazán lleva alguna hortaliza. Las más empleadas en la preparaciÛn de salsas para pasta son el ajo, la cebolla, la zanahoria y el apio. Estos se pican y se fríen ligeramente, a fuego suave.

El ajo es indispensable e insustituible en la preparación de platos especiales, ya que posee un distintivo sabor - fuerte y penetrante. El ajo es beneficioso en casos de diabetes y tensión arterial alta, como regulador del colesterol y purificador de los lóbulos pulmonares, preventivo de la gripe, calmante de dolores reum·ticos y artrÌticos, adem·s de ser antiséptico de la flora bacteriana.

La cebolla, sola o acompañada de zanahoria y apio, es la hortaliza más empleada en los sofritos. La cebolla es un excelente condimento y alimento. Es rica en vitamina A, B y C y contiene calcio, hierro, fósforo, yodo, azufre y potasio. Igual que el ajo, hay que sofreÌrla ligeramente y a fuego suave, ya que de otra manera hace amarga la salsa.

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La zanahoria es la hortaliza más rica en vitamina A. También contiene complejo B y minerales: calcio, hierro, magnesio, potasio y ácido fosfórico. En la preparación de las salsas de tomate se emplea por ser dulce, ya que rebaja la acidez del tomate.

El apio es la hortaliza aromática de la salsa. El apio es rico en vitaminas A, B y C, así como en sodio, potasio, calcio y fósforo.

El tomate es el condimento más importante para la pasta. Es la combinación perfecta de dos sabores que contrastan, ácido y dulce. Los mejores tomates son los que maduran en la planta, no después.

Especias y plantas aromáticas.- Estas sirven aromatizar y dar buen gusto a las salsas, además de hacerlas más digeribles. Entre las más utilizadas son: las pimientas, el clavo, la canela, el perejil, el laurel, el tomillo, el hinojo, la salvia, el romero, la albahaca, el orégano entre otros.